La expedición que llevó a cabo Luis Amadeo de Saboya, El Duque de Los Abruzzos en 1909 al Karakorum, sin duda fue la mejor expedición realizada en esa increíble cordillera. Una enorme expedición se puso en marcha transportando cientos de kilos a las espaldas de los porteadores.
Tuvieron que atravesar altos collados, cruzar ríos tumultuosos y remontar glaciares para acceder el lugar mas inhóspito del karakorum. El Duque de los Abruzzos, se había propuesto escalar nada menos que el K2, y para ello contaba con un potente equipo donde destacaban sus guías baldostanos.
El Duque de los Abruzzos ya había escalado en los Alpes y en Alaska, había liderado una expedición al polo Norte y fue el primero en inspeccionar las montañas de la cadena del Rubenzori. No era un hombre acostumbrado a retroceder, pero el K2 era un objetivo desproporcionado para la época y los italianos se retiraron cerca de los 6,300 metros. Sin embargo, lograron reconocer la ruta más accesible de la Montaña que desde entonces en su honor, fue llamada el Espolón de los Abruzzos.
El K2 fue la primera montaña que se resistía a la ambición de Luis Amadeo de Saboya. Lejos de rendirse, los italianos se trasladaron a otra montaña cercana, el Chogolisa donde alcanzarían los 7.500 metros a tan solo 150 metros de su cima logrando batir el récord mundial de altitud.
El Chogolisa, fue la última gran montaña de Luis Amadeo de Saboya. Tras las guerras europeas, las intrigas palaciegas le hicieron buscar el refugio de África, la tierra que siempre había amado. Antes de morir escribió, "Prefiero que alrededor de mi tumba se entretejan los sueños de las mujeres somalís antes que la hipocresia de los hombres civilizados".
El 8 de Marzo de 1933, se apagó la vida de uno de los mejores exploradores de todos los tiempos, un hombre que había hecho de la exploración su vida, y del mundo su gabinete de estudio.


No hay comentarios:
Publicar un comentario